Como una muestra de que la convivencia entre especias es posible, a pesar de que puedan parecer salvajes, tenemos esta historia entre un oso y los trabajadores de la mina ‘La Encantada’, que se encuentra en Coahuila, México.

Desde que era un osezno llegó al pueblo, por lo que se ha acostumbrado al contacto con las personas y a la convivencia con humanos, y constantemente se para a la orilla del camino para que los mineros se detengan y entonces él sube a la camioneta, para que lo lleven a la mina, o bien, de regreso de ella, hacia el pueblo.

Ha sido bautizado como el Oso de La Encantada, y es común verlo por las calles de Ocampo, pueblo cercano a la mina, donde la gente del lugar le da comida y dulces, e incluso, él mismo se para en las tiendas para pedir alguna golosina.

Los mineros afirman que en más de una ocasión le han dado aventón, y también señalaron que nunca ha dado problemas. A través de redes sociales, algunas personas también manifestaron que lo han visto que entra a pedir comida pero que incluso se deja acariciar, pues no es agresivo.

Otros afirman que ya no solo es este oso, sino que lo han visto acompañado de sus dos crías, quienes, seguramente también se acostumbrarán al contacto con las personas, y luego serán ellos quienes pidan comida y aventón.

Lo dicho, esto es un claro ejemplo de que la convivencia es posible, aún con especies que parecen ser terribles, salvajes, como el ser humano y otras tan simpáticas como este oso.

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Fuente: Laguiadelvaron

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